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POLÍTICA Y CORRUPCIÓN

POLÍTICA Y CORRUPCIÓN


Llama la atención el desfile constante por los juzgados de guardia de todas partes de políticos con responsabilidades a todos los partidos que han gobernado, en una aparente competición para ver quién lo ha hecho más grande.
Con independencia de defender que se debe llegar hasta el final en cualquiera de las investigaciones en marcha, y castigar a todos los que resulten ser culpables, podríamos preguntarnos si algo importante está fallando en nuestra cultura colectiva, porque no parece normal comprobar que tanta gente ha llegado a meter la mano en la caja.
En la situación actual, por ejemplo, cada vez que alguien oye hablar de un alcalde ve detrás la sombra de una posible corrupción, hasta el punto de anular lo que tan esencial parece como la presunción de inocencia.
Ante este aluvión imparable de noticias, me pregunto qué pensaríamos si cualquier mandón de la política atreviera a afirmar lo siguiente, textualmente, en medio de una conferencia a jóvenes estudiantes de Barcelona:
"Para acero mí trabajo ... Tuve que acero Muchas cosas poco ortodoxas. Mintió, soborné, transgrediendo leyes de todos los países en todos los idiomas posibles, me relacione con gente infecta, con asesinos, con narcotraficantes ".
El político que se atreviera a reconocer hechos como los expuestos dudo que pasara muchos días sin visitar el juzgado de guardia, tras recibir el rechazo de la institución que lo había invitado a hablar a sus alumnos y de las condenas sociales más contundentes para parte de todos los medios.
Pero si el personaje que hace estas afirmaciones no es político, sino escritor y además, de miembro de la Real Academia de la Lengua y acostumbrado a pontificar sobre todo, y dejar a caldo a cualquiera que no piense como él, especialmente las instituciones que no se saben defender, y las publica en el medio escrito más vendido del país, todo el mundo la aplaude, ya nadie se le ocurre llamar a ningún juez, sino al revés: la acaban invitando diez colegios más, y multiplica por ciento la venta de sus libros.
¿Qué pasa pues con los políticos y la corrupción? Primero de todo, que los dos términos últimamente se han acabado identificando injustamente, aunque muchos creemos que la realidad es la contraria, y que la mayoría de políticos son buena gente.
Y en segundo lugar, que la corrupción humana está extendida a todos los ámbitos de la sociedad, se trata de un problema con raíces en la educación recibida por mucha gente, y el hecho de que no haya más profesionales visitando los juzgados de guardia es por un problema de modas: ahora tocan los políticos.
Se me ocurren dos posibles conclusiones: que hay que tomar en serio el tema de la educación que damos a nuestros hijos a la escuela y en casa, porque de allí viene todo lo que vemos ya la vez seamos un poco más justos con los políticos : no podemos seguir diciendo que todos son iguales. Que hay muchos brutos en otros ramos y campan a sus anchas, y además se ufanan de ser ejemplares cuando no lo son.

Pau Saumell
SMS Abogados